Nutrición y Dietética promueve el estilo de vida saludable para adultos de la tercera edad

Club del adulto mayor participando en los talleres. Foto: Osvaldo Quisbert

Vinto, Cochabamba Con el objetivo de promover un envejecimiento activo y saludable, la carrera de Nutrición y Dietética inauguró el pasado domingo 19 de abril el Club del Adulto Mayor «Edad Dorada», un espacio diseñado para fomentar la actividad física y el bienestar emocional de este sector de la población.

El evento, que congregó a adultos de la tercera edad, se consolidó como una plataforma de integración donde el ejercicio y la nutrición especializada se presentan como los pilares fundamentales para mejorar la calidad de vida en esta etapa.

La consolidación de este espacio es el resultado de un esfuerzo conjunto entre el Ministerio de Salud de la Iglesia UAB y la carrera de Nutrición y Dietética, específicamente a través del área de Internado Clínico.

Estudiantes de la carrera de Nutrición y Dietética junto a integrantes del Club del Adulto Mayor durante una sesión de ejercicios. Foto: Osvaldo Quisbert
Un modelo de prevención clínica

La iniciativa surge como una respuesta directa a los riesgos del sedentarismo en la tercera edad, condición que según la responsable del proyecto, Lic. Daysi Ticona, suele agravarse cuando las personas dejan de trabajar y permanecen en casa.

Esta inactividad puede derivar en el desarrollo de enfermedades crónicas como la obesidad y la sarcopenia, por lo que el club busca prevenir estas patologías mediante la combinación de ejercicio y educación nutricional.

La Lic. Elizabeth Matha, docente de la carrera de Nutrición y Dietética, destacó la relevancia de esta iniciativa para la salud pública.

«La actividad física es clave para mantener la salud, fortalecer el cuerpo y mejorar la calidad de vida en esta etapa tan valiosa», señaló la profesional durante la apertura, subrayando que el impacto del movimiento trasciende lo físico.

Un enfoque multidisciplinario

El Club «Edad Dorada» no solo se limita al entrenamiento corporal, sino que busca ser un refugio de salud mental. Según los organizadores, el entusiasmo mostrado por los participantes refuerza la importancia de estos programas para combatir el aislamiento y mejorar el estado de ánimo.

«Mantenernos activos no solo cuida nuestro corazón y músculos, sino también nuestra mente y nuestro ánimo», puntualizó Matha, destacando el compromiso de la institución por brindar un acompañamiento profesional continuo a los asistentes.

Estudiantes de la carrera de Nutrición y Dietética dando una charla de alimentación. Foto: Osvaldo Quisbert
Atención y monitoreo sistemático

El programa contempla un seguimiento riguroso que inicia con una valoración nutricional en consultorio para determinar el estado de salud de cada integrante. Tras este diagnóstico, se entrega un plan de alimentación personalizado que será evaluado periódicamente.

«Queremos ver el impacto que está teniendo el realizar actividad física y la parte de educación nutricional (…) evaluar si ha tenido algún impacto en su estado nutricional», explicó la Lic. Ticona respecto a las metas a mediano plazo.

Organización y apertura comunitaria

El club funcionará con reuniones periódicas de actividad física dos veces al mes, específicamente los días domingos de manera intercalada.

Aunque el proyecto inició con miembros de la iglesia local, Ticona subrayó que la invitación es abierta a toda la comunidad, incluyendo amigos y vecinos, con el fin de extender los beneficios de un estilo de vida saludable a un entorno social más amplio.

entorno social más amplio.

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